Derrotero presenta Glicinia, su nuevo disco. Un paso firme hacia la madurez artística

Derrotero lanza ¨Glicinia¨, su nuevo disco, un trabajo que plasma el viaje personal de Borja Romero. Glicinia es un símbolo. Como la planta que crece firme y se abre paso con el tiempo, el disco representa un proceso de maduración personal y artística, un viaje que no busca respuestas inmediatas, sino comprender el camino recorrido y aceptar las cicatrices como parte del trayecto. Es un viaje profundo y transformador, que atraviesa la oscuridad y la duda, pero también la valentía de resistir, la fuerza para encontrar un propósito y la luz que emerge al final. Este recorrido emocional es una danza introspectiva, casi poética, donde cada tema refleja las distintas etapas del proceso de abrazar la vida en su totalidad.
Aunque se enfrentan dificultades internas, el viaje también este lleno de momentos de crecimiento, resiliencia y la búsqueda constante de esperanza. Es una exploración de como el sufrimiento, lejos de ser un obstáculo, puede ser la chispa que nos impulsa a descubrir nuestra verdadera fortaleza y a encontrar la paz en medio del caos. El proyecto se entiende como un viaje de búsqueda personal, un recorrido honesto por las luces y sombras de la experiencia cotidiana. Canción a canción, Derrotero va trazando un mapa emocional que avanza con paso firme hacia la publicación de su primer álbum completo, una obra llamada a consolidar su identidad artística y a situarlo como una de las voces más auténticas y singulares del rock hecho desde Barcelona.
Derrotero es el proyecto personal del músico barcelonés Borja Romero, una propuesta de rock introspectivo que nace de la calle y vuelve a ella transformado en emoción y verdad. Su filosofía se articula en torno a lo que él mismo define como “rock hacia adentro”: canciones concebidas como un ejercicio de autosanación, donde la poesía se convierte en refugio y herramienta para comprender el presente. Sus letras no dictan respuestas, sino que funcionan como espejos en los que el oyente puede reconocerse, cuestionarse y, en ocasiones, reconciliarse consigo mismo.
Musicalmente, Derrotero construye un sonido vivo y orgánico que bebe del rock urbano y el rock & roll, pero que se expande gracias a una identidad muy personal marcada por la lírica española y la presencia sutil —aunque decisiva— de la guitarra flamenca. Esta fusión aporta un carácter crudo y a la vez íntimo, donde la tradición dialoga con la urgencia del presente y cada arreglo parece al servicio de la emoción.










