Conociendo a la Esquina

● ¿En qué “esquina” nace realmente la banda: una física, una emocional o una musical… y qué tiene ese cruce que define hoy por hoy al proyecto?
La Esquina surge de la idea de Juanfe Jiménez y Jorge León de montar una banda mientras los dos estudiaban Medicina. Todo empezó en la facultad de Medicina de la UCM. De hecho, llegamos a hacer allí algún ensayo con la consiguiente bronca de algún profesor. Previamente Juanfe había estado en otra banda que montó en su época de colegio: Línea 6. Barajamos varios nombres que prefiero no comentar (). Este último (La Esquina) se me ocurrió a mí. Es como un lugar o un punto de confluencia en sentido general
● Toda banda tiene un punto de inflexión: ¿cuál fue ese momento en el que La Esquina dejó de ser una idea y pasó a sentirse como un proyecto real?
Desde el principio tenía (al menos yo) vocación/intención de llegar a cualquier sitio, sin límites. Evidentemente eso no dependía sólo de nosotros y las circunstancias nos llevaron por diferentes sitios. Hubo un momento, con la incorporación de Maxi (Maxi Lacosta), en que pasamos a un nivel superior de sonido, calidad y compromiso. Esto sería en torno a 1991. Sonábamos bien, mejoraron las canciones y teníamos muchos seguidores. Tocábamos casi todas las semanas y aparecíamos en los carteles de las principales salas de Madrid de la época. Puedo decir que fuimos de las primeras bandas en tocar en Siroco y que allí actuábamos muchas veces. En 1993 recibimos el premio al Mejor Grupo POP Siroco 93.
● Cuando compones, ¿eres más de darle mil vueltas a todo hasta el último acorde o de dejar que el caos haga su trabajo?
Mi forma de componer ha cambiado con el tiempo. Ahora suelo coger la guitarra y empiezo a concatenar acordes que en ese momento me inspiran algo; lo dejo grabado en el móvil con alguna melodía improvisada con palabras sin sentido. Suelo tener muchas de esas grabaciones cortas (de segundos) en el móvil. Además, voy escribiendo frases o conceptos que van surgiendo en un cuaderno o en el móvil: cosas que se me ocurren, pensamientos, frases de canciones, de libros o de películas… Cosas que creo que pueden dar forma a una historia. De repente un día, al re-escuchar alguna grabación la sensación de “aquí hay algo” es más intensa y me centro en ella. Actualmente trabajo más los temas que en el pasado: la música, las partes, las letras. Les dedico más tiempo: las escucho y vuelvo a escuchar hasta que me convence de forma casi completa.
● Tus canciones hablan de lo cotidiano: ¿qué situaciones aparentemente pequeñas han terminado convirtiéndose en temas clave del proyecto?
La mayor parte de mis canciones hablan de relaciones, de pasiones, de amores vividos o amores perdidos, de sueños conseguidos o de sueños frustrados. Muchas veces también de fracasos y tristezas y, últimamente, del tiempo perdido, de la necesidad de cambio, de conseguir refrescar tu vida o acabar con la rutina. Me atraen mucho los oxímoron, las contradicciones, algo y lo contrario. Creo que a veces las cosas son lo que son y también justo lo contrario (por ejemplo, decirle a alguien “te quiero y te odio y todo al mismo tiempo”). Pero hablando de situaciones que han llevado a canciones: hace mil años, salí de copas con un amigo y una gente que él acababa de conocer. Entre estas personas había una chica que me atrapó desde el primer momento, ese tipo de chicas a las que no sabes ni qué decir para no cagarla. Íbamos a cambiar de bar y mi amigo me dice que esta tipa le ha preguntado si podía ir conmigo en mi moto. Cuando se subió (como solo una chica así sabe subirse a una moto) me dijo al oído: “llévame por el camino largo”. Casi me derrito. Siempre me he acordado y siempre he querido usar ese momento para una canción. De ahí nace el estribillo de la canción Por El Camino Largo”.
● Si alguien os ve por primera vez en directo, ¿qué creéis que entenderá de La Esquina antes incluso de escuchar la letra?
Es difícil responder a eso. Seguramente verán a un tipo maduro que no se cansa de contar historias de amor y dolor.









