Conociendo a... Álvaro de la Calle

- Si tuvieras que explicarle a alguien que acaba de descubrirte cómo ha sido el viaje de Álvaro de la Calle hasta hoy, ¿cuáles serían las tres paradas imprescindibles de ese recorrido?
Pues creo que explicaría un poco cómo la vida me fue acercando al mundo de la música prácticamente desde muy niño.
Por tanto, la primera parada para conocerme como artista la fijo en tres noches de verano separadas en el tiempo por tres conciertos que me abrieron en canal y fueron fundamentales para acercarme al mundo de la guitarra: año 2010, concierto de Mark Knopfler en la Plaza de Toros de Las Ventas; año 2012, concierto de Bruce Springsteen de 4 horas en el Bernabéu; y año 2013, tres horas de concierto de Bon Jovi en el Vicente Calderón. Creo que si la vida no me hubiera permitido vivir noches como esas puede ser que nunca me hubiera picado la curiosidad de coger una guitarra a ver si podía hacerla sonar (aunque fuera mal al principio ;)).
La segunda parada, te diría que es un evento canónico que tenemos todos en el mundo de la música: la fundación de las primeras bandas. Años después de esos conciertos, y habiendo ido a muchos más, con más destreza con la guitarra y menos vergüenza a la voz, monté con un par de amigos mi primera banda en la que empecé a escribir mis primeras canciones (más malas que buenas pero que disfrutamos mucho) y, al mismo tiempo, empecé a tocar también de vez en cuando algunos covers tanto ingleses como españoles por eventos, etc. que creo que es importante en mi trayectoria porque me curtieron de cara a ganar confianza y tablas tocando delante de gente, sobre todo cuando tocas para gente que no está escuchando tu actuación.
Y la tercera parada me la pongo hace unos dos años cuando arranqué mi proyecto en solitario como Álvaro de la Calle. Durante este periodo, ha sido más un trabajo de maduración, depurar ideas y filtrar cuáles cuadraban y cuáles no, de ordenar papeles, maquetas, etc para grabar lo que fue mi primer EP - No Sé A Donde Voy, que verá la luz este mismo año y cuyos tres singles promocionales (Lo Que Queda por Vivir, Calmándome y No Sé A Donde Voy) ya están disponibles en plataformas. En definitiva, creo que es una trayectoria larga en lo personal y musical que nació hace mucho tiempo y que convive en todo momento con el resto de facetas de mi vida.
- Cuando echas la vista atrás y recuerdas tus primeras canciones, ¿qué cosas siguen siendo exactamente iguales en tu forma de entender la música y cuáles han cambiado por completo?
Una vez escuché decir en una entrevista a Tom Petty, uno de mis grandes referentes como músico y como compositor, que cuando escribes una canción pierdes algo tuyo y ganas algo que no existe. Y en este tiempo escribiendo canciones, desde mi primera banda hasta hoy, he llegado a la conclusión de que (al menos en mi caso) lo que pierdes es esa “timidez” o hasta cierta “vergüenza” de que la gente escuche lo que estás diciendo o tocando y que aquello que ganas y no existe es la satisfacción personal de hacer algo que sabes que es 10000% tuyo y de nadie más, y eso es un tesoro que podemos disfrutar no solo en la música sino también en el mundo artístico, creo que pintores, actores, etc deberán sentir algo parecido imagino.
En definitiva, con respecto a diferencias entre las primeras canciones y las últimas, y después de esta pequeña reflexión, creo que la diferencia entre ellas reside en la experiencia, el conocimiento, ver a otros artistas, ir a conciertos, tocar, ensayos, que ayudan a formar un criterio propio de lo que sé que a mí me funciona y a un autodescubrimiento continuo, y transitas este camino en todo momento perdiendo cosas tuyas y descubriendo nuevas que no imaginabas que existían en ti.
Pero igualmente hay cosas que nunca cambiarán, como esos nervios en el estómago, esas ganas de ir a ensayar, enseñar una nueva maqueta, etc. y lo que siento que ha cambiado por completo es el sentido con el que enfoco mis canciones, intentando ver la canción entera por encima de “quiero que tenga un solo de guitarra”, “quiero una intro de batería”, ahora estoy más centrado en que la canción por si sola a guitarra/voz suene, que no me haga falta una banda para que la canción llegue a la gente, porque luego cuando la toquemos en eléctrico con bajo, batería, guitarras, teclados, etc la experiencia multiplicará, más que sumará, seguro.
- A lo largo de tu trayectoria has vivido diferentes etapas personales y artísticas. ¿Hay algún momento concreto que consideres un punto de inflexión en tu carrera?
Si, por supuesto, he vivido distintas etapas mejores y peores, bien llevadas y mal llevadas, que me han llevado a convertirme en la persona y el músico que soy en este momento. Recuerdo sobre todo los menos buenos, pero lógicamente porque de ellos obtuve mucho aprendizaje, aunque en ese momento me doliera haber tenido roces o hasta perdido a personas que, en momentos concretos, eran muy cercanas a mí.
En esa línea, la ruptura de mi primer grupo creo que fue un golpe muy duro y que fue difícil de encajar en el momento que sucedió, porque no llevábamos mucho tiempo tocando ya en directo, habíamos grabado un ep en la pandemia y teníamos canciones e ideas para enfocar un disco con más tiempo, y todo eso se vino abajo muy rápido con encontronazos que hicieron daño al vínculo personal de Niños de Palacio, mi primera banda. Creo que ese fue el punto de inflexión que me hizo darme cuenta de que yo por mí mismo podía intentar crear mi propio proyecto, dado que ya era el compositor que más aportaba en esa banda y muchas de esas ideas fueron las que empezaron a dar forma a un gran número de canciones que ya existen o tienen potencial de existir en el contexto de mi proyecto como solista.
Y, por otro lado, también siento que la oportunidad de poder grabar mi primer EP con Josu García fue otro punto clave. Ya no solo por el hecho de que fuera Josu quién es en el mundo de la música, sino también por la propia prueba personal de grabar en un gran estudio como Estudio Uno al nivel que grabamos. Tanto Alejandro Viejo como Paco Arronis, batería y bajista que tengo la suerte de poder tenerles como buenos amigos además de buenísimos músicos en mi proyecto, como yo mismo, ya nos habíamos enfrentado a tener que grabar en un estudio con lo que eso conlleva de medios, tiempos, etc. pero no en el contexto en que se hizo No Sé A Donde Voy. Hablo por mí, concretamente en esto, que esa experiencia fue muy importante de cara a tener la confianza de ser consciente de que sabes grabar con el clic sonando de fondo, con tu banda en la misma sala todos con cascos o separados, de aguantar la “presión y nervios” que hay cuando alguien dice “estamos grabando” y que salga bien la toma. Creo que fue una confirmación, al menos para mí, de “si, puedo y sé grabar guitarras y voces en un estudio sin problema.”
- Muchos artistas dicen que el aprendizaje más importante llega fuera de los escenarios y de los estudios de grabación. En tu caso, ¿qué experiencia te ha enseñado más sobre la música y sobre ti mismo?
En mi caso personal creo que no podría quedarme con una en concreto, pero me quedo con todos los aprendizajes recogidos de dar bolos y grabar, ya fuera o no relacionado con mi proyecto.
De dichos aprendizajes saco el aprender a montar un equipo en el local de ensayo, la organización y logística para dar un bolo de calidad sea donde sea, la importancia de tener el mejor equipo posible (muy necesario para todos los miembros de una banda), preparar una serie de ensayos para un bolo en una sala, coordinar músicos, tips para grabar en estudios y tocar en directo, etc. siento que hay miles que podría nombrar y al mismo tiempo miles que todavía desconozco.
Pero la mayor enseñanza a nivel personal y musical creo que reside en aprender a mostrarte tal y como eres sin miedo a ser juzgado por ello, aunque muchas veces uno mismo termine siendo muy duro consigo mismo. Creo que es lo que más cuesta, sobre todo si te enfrentas a un escenario como solista, el saber que lo que transmites es puro, cristalino y que te representa y sin sentirse en peligro o amenazado. Por eso siempre he dejado espacio en mis conciertos para canciones en las que estoy yo solo en el escenario, si me siento seguro en el escenario y no me tiemblan las piernas solo por el hecho de estar allí, creo que podré hacer cualquier cosa que requiera un concierto.
- Si pudieras sentarte a conversar con el Álvaro que estaba empezando en este oficio, ¿qué consejo le darías y qué le dirías que no dejara de hacer nunca?
Le diría que no sufra más de lo necesario (aunque sufrirá) y que cuando empiece a coquetear con el mundo de la industria musical que no escuché mucho hablar seguidores, oyentes mensuales, y demás métricas que pueden generar ansiedad e inseguridades con su proyecto. Simplemente que intente seguir su camino y el que cree correcto, con sus influencias e intereses sin importar si acompañan o no modas o tendencias, y que no tenga miedo a equivocarse porque se va a equivocar muchas veces. Que siga teniendo interés por esa guitarra carísima que sueña tener algún día y que siempre tenga el mejor equipo posible para salir a tocar en cualquier sitio sea el momento que sea.
Sobre todo, que no dejé de ser quién es, que no olvide quién ha sido, porque eso le llevará a ser el que será.






