AMARTE encuentra en la melancolía su propio universo sonoro con «Cae la noche»

Hay sonidos que parecen pertenecer a otro lugar, a esos momentos en los que el tiempo se detiene y las emociones adquieren una dimensión diferente. Desde Barcelona, AMARTE comienza a dibujar su propio universo musical con Cae la noche, un primer EP de cinco canciones que transitan entre el amor, la nostalgia, las ausencias y los procesos de transformación personal. Una carta de presentación que apuesta por la delicadeza, las atmósferas envolventes y una sensibilidad pop que encuentra en la melancolía uno de sus principales motores creativos.
Nacido en 2026, AMARTE se mueve entre las coordenadas del dream pop, el indie pop y el slowcore, incorporando pinceladas de shoegaze e indie rock para construir un sonido reconocible por sus guitarras repletas de efectos, las reverberaciones y unas voces que parecen flotar sobre paisajes instrumentales de desarrollo pausado. Su música no necesita correr para llegar a algún sitio. Prefiere construir ambientes, dejar respirar las melodías y jugar con las texturas hasta conseguir canciones que tienen mucho de banda sonora para determinados momentos de la vida.
En Cae la noche encontramos cinco piezas que funcionan como diferentes escenas de una misma historia. Un recorrido emocional en el que conviven la vulnerabilidad y las ganas de seguir adelante, los recuerdos que permanecen y la necesidad de cerrar etapas para descubrir nuevos caminos. AMARTE convierte las experiencias personales en un relato musical donde el amor, las heridas y la nostalgia se entrelazan sin artificios, dando espacio a esas emociones que muchas veces cuesta poner en palabras.
El proyecto también cuenta con un imaginario estético muy definido. El Romanticismo aparece como una de sus grandes fuentes de inspiración, tanto por su manera de entender la belleza y la melancolía como por la importancia que concede a la naturaleza y sus elementos. Una sensibilidad que se traslada a una identidad visual cercana al soft goth, con referencias a la pintura romántica y una simbología en la que la luna, la niebla, el agua, los cristales y el fuego adquieren protagonismo. Una extensión visual de un universo musical pensado para dejarse llevar, preferiblemente con unos buenos auriculares y sin demasiadas distracciones.
Entre sus coordenadas musicales encontramos nombres como Cigarettes After Sex, The Paper Kites, Men I Trust, Beach House, Sigur Rós, The Marías o Julee Cruise, junto a referentes nacionales como Love of Lesbian, Mecano, Amaral y la poesía de Robe. Un abanico de influencias que ayuda a entender las diferentes capas de su propuesta, aunque AMARTE busca encontrar su propio espacio a través de la combinación de guitarras atmosféricas, melodías de vocación pop y una marcada inclinación por los paisajes sonoros más introspectivos.
Para dar forma a este primer trabajo, la banda ha apostado por rodearse de un equipo técnico con una trayectoria destacada dentro de la escena musical. Ricky Falkner, conocido por sus trabajos junto a Love of Lesbian, Iván Ferreiro o Zahara, ha asumido las labores de producción. La mezcla ha corrido a cargo de Jordi Mora, reconocido con dos premios Latin Grammy, mientras que Víctor García se ha encargado del mastering. El proceso de grabación se desarrolló durante dos semanas en La Casa Murada, un estudio ubicado en una antigua masía cuyo entorno ofreció el espacio y la tranquilidad necesarios para trabajar con el carácter atmosférico que define al EP.
Cae la noche es solamente el primer capítulo de una propuesta que tendrá continuidad en un segundo EP. Entre ambos lanzamientos reunirán diez canciones concebidas como partes de un mismo universo creativo. AMARTE comienza así a construir una identidad en la que el indie pop se encuentra con la sensibilidad del dream pop y la profundidad emocional del slowcore, reivindicando las canciones que no necesitan grandes gestos para conectar con quien las escucha. Cinco primeras composiciones para descubrir a una banda que encuentra en la intimidad, las atmósferas y la belleza de lo melancólico su particular manera de hacerse escuchar.







