Ricardo Portman se acerca a Love Hurts sin miramientos ni artificios
No todas las canciones necesitan una estrategia detrás. Algunas aparecen cuando ya no queda demasiado que planificar. “Love Hurts”, el nuevo lanzamiento de Ricardo Portman, nació en una de esas noches en las que el alcohol, una guitarra acústica y un corazón recién roto terminan ocupando la misma habitación.
La historia comienza con una ruptura abrupta, de esas que no dan demasiado margen para ordenar las ideas. Portman encontró refugio en una canción y terminó pulsando el botón de grabar a las cuatro de la mañana. El resultado es una versión cruda, directa y sin maquillaje de “Love Hurts”, la composición popularizada por Gram Parsons y convertida en uno de esos lamentos eternos del cancionero norteamericano.
Parsons, figura fundamental en la construcción de lo que después se conocería como cosmic american music, llevó “Love Hurts” a su propio terreno junto a Emmylou Harris, convirtiéndola en algo más que una canción sobre el desamor. En su voz, y especialmente en aquella manera de dialogar con Harris, la pieza adquiría una dimensión casi fantasmal: el amor como promesa, como pérdida y como una herida que sigue abierta incluso cuando uno intenta convencerse de lo contrario.
Portman recoge ahora ese testigo desde un lugar mucho más cercano y personal. Su “Love Hurts” no busca reconstruir una versión de museo ni rendir pleitesía al pasado. La canción llega desde el momento exacto en que fue grabada, con la electricidad emocional de una madrugada difícil y la sensación de que, a veces, tocar una guitarra es lo único que queda por hacer cuando no sabes muy bien qué hacer con todo lo demás.
Hay dolor, rechazo y desamor en esta lectura, pero también permanece algo que ninguna ruptura termina de borrar: la posibilidad de volver a creer. “Todos hemos soñado con una Emmylou que nos ame”, apunta Portman, evocando no solo la presencia de Harris en el universo de Parsons, sino esa imagen imposible de alguien que llegue para poner orden entre los restos. El sueño, al menos, sigue ahí. Aunque alrededor se acumulen las botellas vacías y los corazones rotos.
¨Love Hurts” captura un instante antes de que el dolor empiece a convertirse en recuerdo. Sin grandes producciones ni distancia emocional, Ricardo Portman se enfrenta a un clásico desde el único lugar desde el que parecía posible hacerlo: una madrugada, demasiada guitarra acústica y la certeza de que Gram Parsons siempre acaba apareciendo cuando el corazón necesita que alguien le cante la verdad.









