20 de abril de 2026
Ricardo Portman presenta A Five-Year Instant, su quinto trabajo de estudio y el primero que ve la luz tras su regreso a España después de una etapa en Londres. Disponible ya en todas las plataformas digitales, el álbum marca un punto de inflexión en su trayectoria: más directo, más crudo y, sobre todo, más honesto. Un proyecto donde Portman se encarga de todos los instrumentos (guitarras, bajo, teclados, percusión, armónica), la voz y la composición de todas sus canciones, que se mueven en el territorio del blues alternativo, del rock y del folk, todo dentro del registro del lo fi, de lo radicalmente analógico y en inglés. Sus influencias principales son The Beatles y los Rolling Stones, David Bowie, The Band, Nick Drake, Eric Clapton, Izzy Stradlin, Beck, R.E.M. y Syd Barrett, entre otros. En este disco condensas cinco años de vida muy intensa… ¿ha sido más un ejercicio de cerrar heridas o de aprender a convivir con ellas? Las dos cosas. Porque una herida termina siendo una cicatriz y con esa cicatriz pues debes aprender a convivir, por lo que te recuerda. Hay heridas que aunque se curen, permanecen. A lo largo de tu trayectoria, ¿qué has tenido que dejar atrás —personal o musicalmente— para llegar al momento que captura este disco? He tenido que dejar atrás el instinto de conservación emocional. El dejar de protegerme tras la ficción lírica y poner sobre la mesa la 45 de mis sentimientos, mis experiencias y mis filias y fobias. En lo musical, afortunadamente no he dejado nada atrás, al contrario, lo tengo todo por delante, en modo ‘yellow brick road’. Hablas de amor, deseo, culpa o vértigo sin apenas filtros… ¿ha habido alguna emoción que te haya costado especialmente dejar expuesta en estas canciones? Sí, hay una y es la culpa. Porque es bastante difícil soltar el escudo figurado, para mostrarme como un ser falible e imperfecto, lo cual parece obvio porque todos lo somos, pero en mi caso fue especialmente duro por el lugar, el tiempo y las circunstancias.