Conociendo a... Ricardo Portman

Ricardo Portman presenta A Five-Year Instant, su quinto trabajo de estudio y el primero que ve la luz tras su regreso a España después de una etapa en Londres. Disponible ya en todas las plataformas digitales, el álbum marca un punto de inflexión en su trayectoria: más directo, más crudo y, sobre todo, más honesto. Un proyecto donde Portman se encarga de todos los instrumentos (guitarras, bajo, teclados, percusión, armónica), la voz y la composición de todas sus canciones, que se mueven en el territorio del blues alternativo, del rock y del folk, todo dentro del registro del lo fi, de lo radicalmente analógico y en inglés. Sus influencias principales son The Beatles y los Rolling Stones, David Bowie, The Band, Nick Drake, Eric Clapton, Izzy Stradlin, Beck, R.E.M. y Syd Barrett, entre otros.
- En este disco condensas cinco años de vida muy intensa… ¿ha sido más un ejercicio de cerrar heridas o de aprender a convivir con ellas?
Las dos cosas. Porque una herida termina siendo una cicatriz y con esa cicatriz pues debes aprender a convivir, por lo que te recuerda. Hay heridas que aunque se curen, permanecen.
- A lo largo de tu trayectoria, ¿qué has tenido que dejar atrás —personal o musicalmente— para llegar al momento que captura este disco?
He tenido que dejar atrás el instinto de conservación emocional. El dejar de protegerme tras la ficción lírica y poner sobre la mesa la 45 de mis sentimientos, mis experiencias y mis filias y fobias. En lo musical, afortunadamente no he dejado nada atrás, al contrario, lo tengo todo por delante, en modo ‘yellow brick road’.
- Hablas de amor, deseo, culpa o vértigo sin apenas filtros… ¿ha habido alguna emoción que te haya costado especialmente dejar expuesta en estas canciones?
Sí, hay una y es la culpa. Porque es bastante difícil soltar el escudo figurado, para mostrarme como un ser falible e imperfecto, lo cual parece obvio porque todos lo somos, pero en mi caso fue especialmente duro por el lugar, el tiempo y las circunstancias.
- Hay algo muy honesto, casi frágil, en cómo suena el disco… ¿En algún momento sentiste miedo de mostrarte demasiado tal y como eres?
Sí. La verdad sentía muchas emociones. La primera, miedo. Por quedarme demasiado indefenso y al descubierto en lo sentimental. En todas mis composiciones hay trazos autobiográficos, pero en A Five-Year Instant llegó a ser una confesión frontal y absoluta de mi vida personal. En segundo lugar sentí alivio por soltar lastre y con ganas de seguir adelante.
- Si este álbum es una especie de fotografía emocional de estos últimos años, ¿qué crees que dice de la persona en la que te has convertido hoy?
Supongo que me pone en el lugar justo y merecido, en cuanto a errores y aciertos. Sin condescendencia. Me deja en cueros. Sin maniobras de escapismo. Dice que, a pesar de todo, sigo siendo un buen hombre, sin maldad en el corazón (lo cual trae sus disgustos, todo sea dicho).
- Si tuvierais que escuchar este disco en directo dentro de diez años, ¿qué os gustaría que os devolviera: orgullo, nostalgia, o la sensación de haber sobrevivido a algo?
Sin duda, en primer lugar, la sensación de haber sobrevivido a mucho. Es mi reafirmación como un superviviente de los tsunamis de la vida. En segundo lugar el orgullo, porque valoro estas canciones de A Five-Year Instant por su honestidad y sutileza. ¿Nostalgia? No, nunca. La nostalgia es una invitación al sepulcro.








