Ángela Pardal encuentra en la naturaleza el punto de partida de su nueva canción

Hay momentos en los que cambiar de perspectiva resulta más necesario que encontrar respuestas. Desde esa idea, Ángela Pardal da forma a un nuevo sencillo que apuesta por la calma, los espacios abiertos y la posibilidad de mirar las cosas de otra manera. La compositora gallega transforma una vivencia personal en una canción de vocación intimista, donde la naturaleza aparece como una alternativa al ritmo acelerado de la vida cotidiana.
El origen de la composición está en una lectura sobre los árboles que terminó cambiando su manera de afrontar una etapa complicada. Sus ciclos, su crecimiento y su capacidad para desarrollarse sin prisas le ofrecieron una forma distinta de entender lo que estaba viviendo. De ahí nace una canción que fantasea con una vida más sencilla, lejos de las exigencias diarias y en contacto directo con el entorno natural.
El piano y la voz llevan el peso de una propuesta que se mueve entre el folk independiente y el pop de delicados arreglos. Sin necesidad de levantar demasiado la voz, Pardal construye una melodía cálida y pausada, con ese carácter de canción de cuna que parece pensada para quienes necesitan desconectar durante unos minutos. Su interpretación mantiene la cercanía en todo momento, dejando que cada elemento encuentre su espacio sin recargar el conjunto.
En lo musical, el tema conecta con la sensibilidad de artistas como Sufjan Stevens o Bon Iver, aunque lo hace desde una mirada propia, cada vez más abierta a los matices y a la experimentación. La canción funciona como una nueva pista de la dirección que está tomando la artista gallega, inmersa en una etapa en la que la búsqueda personal y los cambios creativos van de la mano.
Ese movimiento también se refleja en el disco que Ángela Pardal prepara para finales de año. Afincada en Barcelona, la artista vuelve la mirada hacia Galicia y encuentra en su cultura y su lengua nuevas herramientas para desarrollar su música. El gallego adquiere por primera vez un protagonismo central en su repertorio, en un giro que va más allá de lo lingüístico y que abre la puerta a otras formas de composición.
El próximo trabajo combinará folk de raíz gallega, pop y pinceladas psicodélicas, con una instrumentación en la que guitarras, metales, percusiones y coros convivirán con pasajes de mayor recogimiento. La tradición no aparece como un límite, sino como un punto de partida desde el que explorar otros territorios musicales.
Con este nuevo capítulo, Ángela Pardal amplía sus horizontes sin perder de vista aquello que la conecta con sus orígenes. Una evolución que encuentra en los pequeños detalles, en la libertad creativa y en la exploración de nuevos sonidos algunas de sus principales señas de identidad.








